El profesor y la Esperanza

El profesor es quien profesa una profesión, es quien da Fe sobre lo que enseña.  Desde esta mirada el profesor es un privilegiado, porque el aula es un espacio donde nos reunimos, alumnos y profesor;  no solo para enseñar sino también para aprender.
Dar Fe de la actividad que uno desarrolla en el aula, es mostrar no solo lo que se enseña desde los conocimientos adquiridos intelectualmente en un instituto, sino también una posibilidad de realizaciones y de esperanza mutua.  

19 comentarios :

  1. Sin duda alguna, el profesor dentro de un aula no solo enseña los contenidos que él mismo sabe sobre la materia que enseña, sino también, cosas de la vida en general, como experiencias vividas, que muchas veces son más enriquecedoras o acompañan de buen modo al aprendizaje de los alumnos a modo de ejemplos.
    Por otro lado, es innegable que el profesor también aprende de los alumnos. Muchas veces de las dudas que se presentan en clases, o también en cosas cotidianas, problemas entre alumnos o alumno-profesor, etc. Cada espacio compartido con otros sujetos, es un aprendizaje, y por ende, nos ayuda a conformarnos como sujetos.

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  2. Después de leer esta pequeña reseña sobre lo que es un profesor y como lo caracteriza en las aulas, hoy en día, en el vídeo de la entrevista..
    Lo que me hace pensar y reflexionar es sobre la calidad educativa en tanto la calidad del profesor. Es la pieza clave en la enseñanza y en todo el sistema educativo, más allá de que siempre se discutan temas como por ejemplo el contenido de la curricula o el plan de estudios de una carrera, o también sobre cuestiones edilicias, es fundamental la calidad educativa de quien imparte la educación en las aulas. Sin eso, no se logra nada, porque el profesor es capaz de recuperar la esperanza perdida en el aula, la esperanza perdida a un futuro, con muchas herramientas que tiene a su disposición con una buena formación pedagógica y esto definitivamente no lo puede lograr, alguien que no esta específicamente preparado para trabajar con personas, adolescentes o niños.. pero específicamente con alumnos. Los profesionales, abogados, licenciados, etc.. muchos no tienen esas herramientas aunque tengan la mejor predisposición a ser buenos Profesores.. algunos otros ni siquiera tienen la disposición a ser profesores y simplemente buscan la salida rápida a su desempleo.
    Para cambiar el vandalismo, el desinterés de los jóvenes, para revertir el fracaso escolar y para cambiar la sociedad, el primer paso se debe dar en el aula y para eso también debemos cambiar nosotros como profesores, cambiar nuestra visión, preguntarnos porque estamos enseñando, cual es nuestro objetivo y que no sea un simple trabajo. Ser profesor, ser docente, conlleva una responsabilidad enorme, porque estamos tratando con el capital humano que nuestra sociedad tiene para un futuro, de nosotros depende hacerlos mejor o peor, de llenarlos de entusiasmo o provocar en ellos frustración. Es una tarea sumamente difícil pero gratificante al corazón, para quienes amamos la docencia.

    María Eugenia Borgiattino.

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  3. Desde mi punto de vista, la forma de enseñar, del decir las cosas dentro y fuera del aula hablan de los valores del docente. Y esto realmente puede influir en los alumnos porque si sabe como interactuar correctamente con él, entonces, será un gran docente. Con esto me refiero mas precisamente, que nosotros (me involucro nuevamente como futura docente), somos los instrumentos de esperanza y del conocimiento, moldeamos por así decirlo, la mente de los chicos, pero a su vez, sus corazones. Ya que todo lo que les decimos ellos lo consideran a la larga o a la corta, toman eso que les fue explicado y lo hacen propio. Nosotros también aprendemos de ellos, pues son quienes nos transmiten sus experiencias y vivencias desde el punto de vista que la viven y a veces la padecen y sufren. Y es durante esta interacción entre el educador y el educando donde existe un intercambio de conocimiento.
    Por todo esto, no debemos olvidarnos que nosotros somos forjadores de esperanza, y si nos comprometemos realmente con nuestra función, podremos entonces permitirle al estudiante una esperanza de cambio, un cambio que puede cambiarle completamente su forma de ver la educación. (Piedrabuena María Laura)

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  4. Cuando un profesor entra a un aula es importante que sepa y tenga en cuenta que no solo se enfrentara a individuos a los que ponerles e insertarles conocimientos sino que esos individuos también llevan consigo valores, cultura, necesidades y sentimientos, por lo que el solo hecho de enseñar lo previsto, lo que concierne solo a su materia no serviría para llamarse “esperanzador”, no serviría si a quienes están frente suyo les sobran conocimientos matemáticos o de literatura o filosofía, pero le faltan los valores y las ganas de luchar por un lugar en un mundo mejor. Es por esto que creo yo que hoy el profesor debe ir predispuesto a escuchar a sus aprendices, a aprender también de ellos, a escuchar su necesidades, para poder devolverles mucho más que una simple clase de matemática (por ejemplo), devolverles un poquito de la esperanza que se va perdiendo a medida que pasa el tiempo o que el respeto hacia el otro se pierde, a medida que los valores se van desgastando y que los ideales van cambiando.
    Como futura docente siento que desde mi lugar tendré muchas responsabilidades, enseñar inglés es solo una de ellas, si elijo hacer solo eso desvalorizaría el lugar de mis alumnos, creo que lo más importante es también aprender de ellos, ayudarlos a hallarse en el día a día y por sobretodo hallarse en el futuro, que hoy lo ven como una incógnita, pero que desde este, nuestro lugar docente, tendremos que llenarlo con certidumbres, darles la esperanza que ese mundo futuro depende de ellos y solo de ellos, por lo que no darle lugar a sus opiniones a que expresen que les falta, que necesitan seria relegarlos de la tarea de cambiar el mundo, SU mundo.
    No nos cerremos (los docentes) a enseñar nuestra materia y solo nuestra materia, abramos mente y corazón para que quienes estén atentos escuchándonos también nos ayuden a formarlos en conocimientos y como personas, personas con valores, capaces y constructoras de su propio mundo futuro.

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  5. Mi punto de vista está intrínsecamente relacionado a las enseñanzas que he ido incorporando (o me han metido a la fuerza) a lo largo de mi vida, desde mi lugar en el mundo puedo decir que la labor de un docente se encuentra desprestigiada, ya no es común ver que los padres de los alumnos actúen en colaboración con los docentes para lograr una educación mejor para sus hijos. Hoy en día, elementos como el respeto a la autoridad, la responsabilidad, amor al prójimo, nos son tan desconocidos como un extraño en la vereda de enfrente, así veo yo a la sociedad en general.
    En las escuelas encontramos alumnos que no tienen interés en aprender, que no logran proyectarse un futuro, porque la realidad en la que han crecido los ha sumergido a un lugar muy profundo desde el que no les es posible ver algo más allá del aquí y el ahora, la desesperanza, el estancamiento y la violencia familiar son algo naturalizado. Ellos traen consigo una historia de vida y en muchas ocasiones los docentes nos pasamos por alto ese tipo de cuestiones, (digo “nos” porque yo soy un futuro docente), he tenido contacto con muchos docentes en mi vida como estudiante, los hay de todas clases, y si algo he aprendido es que un estudiante sabe reconocer si un profesor logra “verlo”.
    Con esto quiero decir que hay docentes que al entrar a un aula lo único que ven son alumnos, y eso está mal, yo veo personas, veo necesidades, veo abuso, veo carencias, veo las caras de chicos y chicas que quieren ser escuchados, y necesitan ser escuchadas porque les han enseñado que no pueden, que no sirven, que preguntar y decir que lo que uno piensa está mal, que no valen, y es por esto y muchísimas cosas más que los docentes somos tan necesarios, hasta me atrevería a decir “indispensables” . Como docentes debemos poder transmitir un mensaje esperanzador, proporcionar a nuestros alumnos elementos con los que puedan pensarse ellos mismos y proyectarse un futuro, y no solo dar los contenidos curriculares, debemos decirle no a la educación bancaria, eso sería evadir nuestra responsabilidad como educadores, debemos promover valores, darles la oportunidad a los alumnos de ser mejores tanto dentro como fuera de la Escuela y por ello debemos crear un espacio en el aula para que eso suceda. Hay que tratar de no perder de vista la razón por la que quisimos convertirnos en educadores en un primer lugar.
    Tengo una visión de mi tarea como futuro docente y es la de creer en la educación como un elemento de cambio, un elemento transformador, mi papá siempre me dijo que la educación me abriría las puertas del mundo, en tal caso los decentes debemos convertirnos en la llave que haga eso posible, no en el candado.

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  6. Creo que hoy en dia el papel del profesor se ha desvirtuado, ya la enseñanza no se basa en un ida y vuelta, en un enseñar y que el alumno aprenda y que desde el alumnos el profesor también lo haga, si no que se fijo como meta el solo enseñar, volcar lo que sé y listo, si el alumno entiende bien y si no también, su visión (alumno) quedo relegada del proceso de enseñanza, ya no es mutuo el trabajo, y al no ser asi el alumno siente desinterés no solo en aprender si no también en volcar lo aprendido en su vida, y hoy de eso también se trata, de enseñar no solo lo institucional sino agregarle valores culturales, de la vida cotidiana para que el alumno tambien pueda desenvolverse fuera de las paredes institucionales, para que vuelque los conocimientos y comportamientos aprendidos en todo lo que lo rodea, respeto, honestidad, trabajo, escuchar al otro, y tomar partido por lo que lo hace mejor persona.. Es por eso que el profesor tiene doble mision, ser mensajero de conocimientos nuevos y ser mensajero de que hay esperanza, de que el alumno construye el mundo, de que son personas capaces de formarse en valores, cultura y aprendizaje... Pero es imprescindible para lograr tal "mision" que el profesor tome ese doble partido, cargue y acepte que su trabajo es doble, enseñar y aprender, y formar personas para que puedan desenvolverse en cada ambito de sus vidas

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  7. Profesor no es aquel que considera la enseñanza solamente como un trabajo que le permite ganar lo necesario para subsistir, ni el que llega al aula con la idea de impartir saberes, de transmitir o imponer a sus alumnos los conocimientos que él posee. Profesor es aquel quien ama su profesión, quien se apasiona por lo que hace y permite transformar el aula en un lugar de intercambio – donde no solo enseña, sino que también aprende – y de esperanza – donde el hombre puede realizarse.
    En palabras de Heidegger, maestro no es aquel que posee un mayor caudal de conocimientos y los tiene siempre a su disposición, sino aquel que deja aprender. De ahí que la relación entre maestro y aprendices sea verdadera, nunca entra en juego la autoridad del sabihondo ni la influencia autoritaria. Es por eso que, como futuros educadores, nuestro rol debe pensarse no desde una posición de superioridad e imposición de saberes sino desde una donde, junto con nuestros alumnos, construimos y enriquecemos nuestro conocimiento y aprendemos a pensar.
    Por otro lado, como bien menciona el texto, el aula es un espacio donde se reúnen alumno y profesor. A su vez, ésta está inserta un contexto social donde se entrecruzan diferentes realidades económicas, sociales y culturales de una gran complejidad. Hay una distribución desigual de los medios de subsistencia y de las posibilidades de educación, lo que lleva a una sensación de fracaso donde los actores sociales pierden por completo la esperanza en un futuro mejor. Como el profesor Celso dijo en la entrevista, asumen la creencia de que “el futuro es para los que tienen”.
    Es ahí donde debemos recurrir a la acción, nutrir a nuestros estudiantes, darle valor a la educación, devolverle al aula la tan necesaria esperanza, permitir que nuestros alumnos se realicen como personas y a su vez, en una mutua relación, realizarnos y crecer junto a ellos.

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  8. El aula es el espacio en el que el docente interactúa con el alumno, es un espacio en el que aprende y enseña, en el que se producen intercambios enriquecedores para ambos. Como estudiante de un profesorado, me puedo posicionar desde el rol que tengo ahora y trato de posicionarme también desde el rol que cumpliré cuando me reciba. Retomando las palabras de mi compañero Hernán, creo que es muy acertada la afirmación de que uno se da cuenta cuando el profesor lo ve. Cuando el profesor te escucha y te da lugar para que opines, para que reflexiones eso significa que no ha perdido de vista la dimensión del otro, que no se siente superior por el hecho de poseer más conocimientos relacionados a la materia y que no ha perdido de vista la humanidad. Con esta actitud, el alumno siente empatía hacia el profesor, y de esta manera se siente motivado para aprender y comunicarse. Hablamos del profesor que lleva la esperanza al aula, qué gran responsabilidad. No es tarea imposible pero es si es una tarea que implica mucha reflexión, mucho trabajo, el preguntarse constantemente porqué hacemos lo que hacemos, el pulirnos y mejorarnos, el guiar al alumno a que también se piense, se reflexione y se escuche para así encontrarse en el aula y encontrarse en su destino. Es necesario que nos acerquemos a ellos, que veamos qué les pasa y así construir puentes de comunicación para poder trabajar juntos. Ellos se darán cuenta son capaces de “hacer”, ellos también pueden transformar.

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  9. El texto expuesto más arriba (“El profesor y la Esperanza”) se alinea perfectamente con mis pensamientos. Creo que la docencia no es una profesión que sólo propone una mera transmisión de conocimientos, como se pensaría normalmente. El ser profesor implica reconocer y dejarse reconocer, influir y ser influenciado, enseñar y aprender; y es allí, en esa relación recíproca que nace la esperanza. La esperanza de que el otro crezca, se forme, aprenda, y que me permita a mí también crecer, formarme, aprender. Esperanza de que ese otro tenga una existencia auténtica (remitiéndome a las reflexiones de Heidegger), y que, de esa forma, me permita ser auténtica a mí también. Porque, considero que como profesora mi objetivo más último es ayudar a los otros a realizarse, a aprender sobre los demás, sobre sí mismos y sobre el mundo al que están sujetos. No sólo eso, sino que siento que es un aspecto importante de la docencia el enseñar (y aprender) a reflexionar. El instruir acerca de cómo lidiar con los pensamientos que vienen del mundo, cómo trascenderlos, en fin, cómo realizarse y autenticarse.
    Aunque parezca utópico, creo que es posible si uno profesa su profesión y si tiene, no solamente la necesidad, sino el deseo y la voluntad de realizarse y transcender, de llevar a cabo el proyecto propio y así, ir más allá de la existencia cotidiana. Porque, estimo que al estar al frente de un aula uno tiene la posibilidad de manifestarse a través de los demás. Baso esto último en los recuerdos de todos los docentes que han tenido transcendencia en mí, aquellos cuyas enseñanzas aún cultivo, cuyas enseñanzas aún reflexiono, cuyas enseñanzas a veces inconscientemente profeso.
    Ahora bien, también estoy consciente de los riesgos y para hablar de ellos necesito traer a colación que al estar sujetos a un mundo determinado, al ser “daseins”, también estamos sujetos a las miradas de los demás, a ser-con-los-otros. Y es allí donde se esconde el peligro de dar o atraer miradas que no contribuyan al enriquecimiento intersubjetivo. ¿Cuántas veces profesores han etiquetado a un alumno erróneamente, o han sido etiquetados erradamente ellos mismos?
    He aquí otra vez, la esperanza. Una esperanza que es diferente a la antes nombrada, el anhelo de que la enseñanza no empobrezca la existencia.
    En base a todo lo que he expresado, puedo afirmar entonces que estoy de acuerdo en que la docencia es una profesión que da lugar a la esperanza, sea de que la enseñanza enriquezca, o de que al menos no empobrezca. Esperanza que todos los futuros docentes, creo yo, deseamos cultivar.

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  10. Comparto las opiniones de todos mis compañeros. Como ellos creo que ser profesor debe ser mas que tener un título, mas que un trabajo para ganar un sueldo, mas que entrar al aula a impartir sus conocimientos a los alumnos.
    El profesor debe pensarse como un sujeto transformador, debe ser una guia, alguien que escuche a sus alumnos, que se interese por lo que les pasa en la vida, para asi ayudarlos a cambiar esa realidad, ayudarlos en el camino de la realización propia, ya que "lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros."Es ahi donde el profesor debe dar lugar a la esperanza, debe tener esperanza y creer en el alumno.
    Como bien dijo Estefanía, aunque no sea facil realizar estas transformaciones, los importante es saber que SI es posible realizarlas

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  11. Hoy en día el rol del docente ya no es lo que era años atrás, ya no sólo se trata de impartir conocimientos,ser instrumentadores de programas y curriculums, tener un titulo de profesor o de docente implica ser como un artista, es decir, que a cada momento se enfrenta a las más variadas y complejas situaciones en las que no todo puede estar proyectado o planificado rigidamente entonces debe actuar según el contexto,ser reflexivo y espontáneo a la vez, creativo. Ser docente también implica aprender, aprender de nuestros alumnos y de sus historias, de sus preguntas e inquietudes y de sus enseñanzas también, es un aprender recíproco. El profesor debe formarse para ser alguien que promueva la esperanza, tanto dentro del aula como fuera de ella; los alumnos muchas veces toman como ejemplos a seguir a los docentes con los cuales comparten día a día el aula o que en algún momento los acompañó en sus aprendizajes, es por ello que recae en nosotros, los docentes, la responsabilidad de mostrarles que es posible transformar la realidad y el mundo , hacerlo mejor para todos y que depende de cada uno de nosotros el lugar que elijamos ocupar en él.

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  12. Viendo los videos,en el momento en el que usted plantea que "Las maestras han invadido la parte de la educación secundaria, tienen una pedagogía que sigue siendo emocional al niño, y trata de niño al adolescente", pude sentirme identificada. No sólo sucede en secundaria, sino que nosotros, como alumnos de terciario, experimentamos esta situación en el primer año del Prof., con una profesora de primaria que se dirigía a nosotros de la misma manera que debía hacerlo con sus alumnos de 6 o 7 años tal vez. Podíamos, seguramente, sentir la vocación en esta mujer, sus ganas de enseñar, su pasión; pero a la vez entendíamos que la transformación, y la apropiación de los conocimientos no se iba a dar de la manera indicada, si no era por nosotros (nuestra manera de estudiar y re-interpretar los conocimientos enseñados elevándolos a nuestro nivel).
    Sin duda alguna, como plantea el texto "El profesor y la enseñanza", esta enseñanza- aprendizaje, se dio de ambas partes: desde la profesora, presentándonos los conocimientos y nosotros aprendiéndolos; y desde nosotros, representando una experiencia para ella, desde la cual iba a tener la oportunidad de aprender cómo actuar ante adolescentes/adultos en un aula.
    Me pareció interesante comentar desde una experiencia personal, para que (como hacemos en las clases), podamos ver los conocimientos de una forma más tangible que sólo con teorías.

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  13. Tomo esta oración que nos dice “ el aula es un espacio donde nos reunimos, alumnos y profesor; no solo para enseñar sino también para aprender”… como futura profesora creo que es muy interesante poder destacar este espacio del aula no como un lugar en donde vamos a transmitir un conocimiento sino un lugar donde vamos a CONSTRUIR conocimiento… esto de poder darles la posibilidad a los alumnos de ser parte de su proceso de aprendizaje y de ser los docentes una herramienta para ayudarles a hacer este proceso un lindo recorrido y poder reconocernos no dueños de una VERDAD ABSOLUTA sino abiertos a aprender nuevas cosas desde nuestro rol.. reconocer que nuestros estudiantes nos enseñan dia a dia y de ellos aprendemos para crecer como profesionales… El titulo nos dice “ el profesor y la esperanza”.. creo que esto tiene que ver con la forma en que elegimos pararnos frente a nuestros alumnos.. como vengo diciendo no es lo mismo vernos como docentes transmisores del conocimiento con una verdad absoluta que vernos como docentes abiertos a aprender de nuestros alumnos y juntos construir el conocimiento reconociendo a cada uno de ellos sus capacidades y respetando sus opiniones… si nos paramos desde esta manera posiblemente nuestros alumnos nos miren con otros ojos y ya no seamos una clase aburrida de “ ingles” sino una clase de ingles donde el alumno se reconoce y se siente parte, y donde nosotros permitimos al alumno poder reflexionar sobre lo que es capaz y no cosificarlo como receptáculo de nuestros conocimientos sino reconocerlos como sujetos pensantes con capacidades propias y con realidades que son parte de ellos y que hacen que sean como son.

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  14. luego de ver la entrevista quiero aclarar que el termino " profesionales" que utilice en mi opinion anterior cuadraria dentro de un " verdadero profesor" y no de alguien que estudio otra carrera...con respecto a la entrevista.. si bien no vivi la epoca de los militares y si bien no quiere decir que como usted dijo uno este a favor de los hechos sucedidos si debe destacarse que a nivel educativo y en general el respeto era uno de los valores preexistentes de losque hoy en dia carecemos en las escuelas, los docentes y la institucion en si no son respetados...la democracia trajo sus ventajas pero tambien sus desventajas.. considero esta una de ellas.. la perdida de respeto hacia la institucion escuela y al docente como merecedor de respeto y valoración.. como bien queda claro en la entrevista los padres cuestionan ambos ( escuela ,docentes) a la hora de poner limites, los limites no son respetados sino constantemente cuestionados.. y de esta manera el alumno se situa en el aula con una vision erronea de la escuela y el docente... solo ve sus derechos y se olvida muchas veces de sus obligaciones.. es por ello que el docente debe tener en cuenta la realidad que se vive hoy en dia... como la sociedad ha cambiado.. desde sus valores hasta sus formas de organizacion, como bien se menciona , las familias han adquirido diversas formas en su constitución,, se ha implantado cada vez mas la cultura del menos esfuerzo y todo esto hace de los alumnos sujetos diferentes a los alumnos de años atras.. y es así que el docente, debe tomar todo esto en cuenta al momento de pararse frente al alumno, para poder transformar y dar esperanza desde su lugar...todo esto solo es posible si tomamos en serio lo que significa ser profesor que no es lo mismo que ser profesional y luego hacer lasmaterias pedagogiacs para poder dar clases.. quien es profesor lo es desde la raíz y solo ese sentira el deseo de no abandonar en la mitad del camino por las dificultades, tener siempre presente que nuestros alumnos son personas con realidades que los marcan, insertos en una sociedad y producto de ella...

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  15. Estuve repasando los comentarios muy interesantes y atinados, pero me gustaría destacar dos cuestiones aún no mencionadas. La primera, el rol del Estado y sus políticas educativas y cómo incide ésta, tanto en el rendimiento escolar del “profesor” como del alumno. Esto viene a colación de que el docente desde su individualidad, cada vez tiene que ocupar “espacios” y roles” que no le corresponden. En otras palabras, por más “buenas intensiones” y “esperanzas” que brindemos, hace falta cambios estructurales importantes, donde el papel del Estado es de vital importancia, para que de ésta manera
    La responsabilidad que tenemos, sea realmente gratificante tanto para el docente como para el alumno, esto es, despojarnos de culpas y de reproches de los males de la educación”. En todo caso abría que indagar cuáles son los motivos que llevan al docente la falta de compromiso que muchas de las veces no es por falta de interés, o por profesionalismo, o vocación, en otras palabras, nos encontramos cada vez más en situaciones “complejas” que van a mas allá de las capacidades y límites profesionales del docente.
    La segunda; la crisis de valores profunda en que se encuentra la sociedad por ende toda la comunidad educativa. Valores que están íntimamente relacionados con la falta de límites. Los Límites no son respetados sino constantemente cuestionados.. y de esta manera el alumno se sitúa en el aula con una visión errónea de la escuela y el docente... solo ve sus derechos y se olvida muchas veces de sus obligaciones.. como recuerda muy bien el comentario anika
    Parece que se ha institucionalizado la cultura del no esfuerzo, sacrificio, de lo mediático, de la tolerancia….etc

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    1. con respecto a lo leído me parece interesante el tema de la esperanza como eje de reflexión a la hora de pensar la practica educativa, ya que en nuestro quehacer diario tenemos q plantearnos reflexionar sobre nuestra practica laboral asi podremos relacionar y comprender hechos áulicos que acontecen y no sabemos como abordarlos, de esta manera si podemos comprender a nuestros alumnos empáticamente y nuestra intervención será desde otro lugar y podemos dejar huellas positivas en nuestros educando.

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  16. Creo que como educadores debemos tener en cuenta la multiculturidad de nuestros alumnos, conocer sus intereses, inquietudes, problemáticas, y a partir de allí potenciar sus capacidades, su creatividad. Es cierto, los alumnos de hoy son muy distintos que los de años anteriores pero eso no nos debe impedir ejercer nuestra labor, no podemos quedarnos en el pasado, debemos repensar nuestra práctica diariamente, en función de los alumnos que tenemos. Es un enseñar y aprender compartido entre educadores y educandos

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  17. El profesor y la Esperanza un frase cargada de mucha significación. Estoy totalmente de acuerdo que en esta relación entre educador y educando ambos somos los que aprendemos y nos enriquecemos. Pero somos nosotros los Profesionales de la educación los encargados de darle sentido y dirección a esta relación enmarcándolos en el contexto donde nos desempeñamos.
    Es importante que como profesionales nos capacitemos pedagógicamente ya que eso nos brinda herramientas que enriquecen nuestras prácticas, pero también es muy cierto que esto se da cuando realmente sentimos gusto y no obligación por educar.

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